Además de los aspectos deportivos –hemos tenido emoción en los últimos mundiales–, de un tiempo a esta parte la Fórmula Uno se ha caracterizado por los escándalos, las sanciones de los comisarios, declaraciones incendiarias y hasta por vídeos que involucran a los altos mandos de la categoría. Recordemos el escándalo por el video de Max Mosley en el que practicaba sexo vestido de nazi. Hundió su imágen, pero la vida del motor sigue.

Este “caso Piquet” también ha hecho mucho daño a la Fórmula Uno y el protagonismo principal ha sido, además de Piquet Jr. y Pat Symonds, Flavio Briatore. Su responsabilidad fue casi admitida por Renault cuando le apartó la semana pasada junto al ingeniero jefe, y las consecuencias han sido muy duras. El italiano ha sido el peor parado de la reunión del Consejo Mundial de este lunes con una inhabilitación de por vida y ya ha anunciado que está estudiando acciones legales contra la FIA. Aún no se sabe con certeza si podrá seguir representando a pilotos como Fernando Alonso, Mark Webber, Heikki Kovalainen y Romain Grosjean.
Uno de los primeros en salir en defensa de Briatore ha sido Carlos Gracia, presidente de la Real Federación Española de Automovilismo. Apunta que la FIA ha usado al italiano como “cabeza de turco” y cree que “todos los medios de comunicación y la prensa nacional e internacional sabían que era el objetivo”.

Hay algo más que Mosley no le habría perdonado a Briatore: su participación en la revuelta de la FOTA, que en su momento amenazó a la FIA de crear un campeonato paralelo. El italiano criticó a la FIA y dijo que las reglas deberían hacerlas los equipos. Aparentemente, Mosley vio a Briatore como uno de los cabecillas de la FOTA.



