La relación de Lancia con la náutica se remonta a los orígenes de la casa automovilística de Turín. En los años veinte, el fundador de la marca, Vincenzo Lancia, se inspiró en el casco de los barcos para diseñar el bastidor portante del Lancia Lambda, una innovación que marcó para siempre la historia del automóvil.

Durante las décadas siguientes, la relación entre los automóviles de prestigio y los yates se fue consolidando hasta crear una auténtica gama de lanchas de competición en los años sesenta: la Clase Flaminia, los “racer” de “tres puntos” que utilizaban los motores Lancia V6 de la Flaminia.
El modelo está firmado por uno de los diseñadores navales más reconocidos, Christian Grande. El proyecto es una iniciativa desarrollada por cuatro empresas italianas líderes en su sector: Sacs construye embarcaciones neumáticas de lujo, FPT, sociedad del Grupo Fiat, fabrica motores “best in class” y Martini siempre ha estado presente junto a los productos deportivos Lancia.

Además, las fotografías tomadas en los canales de la ciudad de Venecia no dejan lugar a dudas: Lancia es algo más que coches, y que lanchas… Lancia también es clase, glamour y elegancia.
















